Es decir, ¿acaso no experimentan ya con la inteligencia?
¡Es enorme!
Sobrevives entonces a los días
Y descubres que son los días los que sobreviven a tu escasa inteligencia.
¿Quién nos empuja?
¿Quién nos mueve de tras hasta caer al abismo?
Recuerda: estamos solos y cada día que pasa nos quedamos más solos.
Ya nada más importa.
Y nada más tiene nombre.
Cuando se creía en las palabras, cuando eran sonido,
llegaron los otros y nos dividieron con muros de concreto,
cercenaron las ideas y la inteligencia,
se repartieron el botín dentro de la cueva de Alí Baba
y nos colgaron para que los demás escarmentaran.
Ahí aprendimos que es mejor el silencio,
dar la espalda,
el camino de regreso;
mejor que la furia y la rabia contenidas,
mejor que lo demás,
incluso las lágrimas.

